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La influencia de la temperatura en la pesca de la trucha

Por H. Yamasaki

El uso del termómetro en la pesca de la trucha, puede convertirse en una de las más valiosas herramientas que un pescador puede encontrar, ya que los muchos años de paciente observación, han dado como conclusión los resultados que se presentan aqui.

"Conforme la temperatura del agua se eleva, el metabolismo de la trucha crece y por tanto su necesidad de alimentarse crece. La temperatura óptima para la pesca, está alrededor de los 18 grados Centígrados (°C de ahora en adelante) ya que a ésta temperatura, la trucha busca una mayor cantidad de aliemento.

Ahora, conforme la temperatura se acerca a los 24 °C, la química del cuerpo del pez, lo mueve a desplazarse hacia niveles más oxigenados y de menor temperatura y los requerimientos de alimento también disminuyen.

Cada una de las distintas especies de trucha, tiene su rango de temperaturas específicas. Los rangos de temperatura que se exponen a continuación, son verdad para la mayoría de las especies pero, como siempre hay excepciones.

La trucha café nativa, se alimenta cuando la temperatura está entre 8.5°C y los 21 °C, aunque el mejor rango cae entre entre los  15.5 y los 21°C. y se la temperatura ideal, para esta especie es alrededor de los 19°C.

Para el caso de la arcoiris, el rango es el mismo: entre 8.5 y 21°C, aunque este rango es más flexible. Algunas de esta especie, comen tranquilamente con temperaturas de 7.2 a 8.5°C. Una vez más la temperatura ideal, aproximadamente 19°C.

Las truchas "Brook", se sienten con hambre entre los 8.5 y los 21°C, siendo su temperatura óptima los 17°C.

Estos rangos, no necesariamente son exactos, simplemente, indican que la mayoría de las especies de trucha, debido a su metabolismo, se alimentan más cuando la temperatura del agua se encuentra entre los 17 y 21°C.

Se debe recordar que, como cualquier otro ser vivo, cada trucha tiene su "personal" punto de confort. Así, hay personas que se adormilan fuertemente a los 40°C, mientras que otras no se sienten particulamente incómodas.

Otro punto que debe ser considerado, es cuando se pretende soltar al pez. El daño que se le infringe, puede ser muy severo, cuando la trucha ha sido trabajada con exceso y la termperatura del agua, se ubica cerca del límite superior de su tolerancia. Esto se debe, a que conforme la temperatura aumenta, la cantidad de oxígeno disuelto en al agua disminuye, al grado que el pez, con el esfuerzo de liberarse, prácticamente se "ahoga", porque la cantidad de oxígeno que demanda es insuficiente para sostener sus funciones vitales. El daño puede ser irreversible.

La temperatura es el catalizador de la cadena de alimenticia, desde las algas al plankton, de las ninfas a los emergentes y adultos y posteriormente a las truchas. Debido a que limitamos nuestra observación y nuestra estrategia de pesca a lo que es más evidente, es común que pasemos por alto la real relación causa-efecto. En la práctica, muchos pescadores se limitan a observar la actividad de los insectos para determinar dónde y cuándo pescar en función de la regularidad de las eclosiones y omiten que la temperatura del agua, misma que depende de otros factores, como son la intensidad de la luz solar, el volúmen del agua, la temperatura del aire, la altitud y otros factores geográficos locales, es el parámetro determinante para que un pez empiece o deje de comer.

Las tablas de eclosión y emergencia se emplean y son efectivas porque existe cierta regularidad en las temperaturas que se presentan año tras año en las zonas de pesca, sin embargo si por alguna razón climatológica estas condiciones se retrasan o adelantan, las eclosiones, por consiguiente, se darán en otras fechas y los pescadores se quedarán , "vestidos y alborotados".

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