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De Pesca

Por Juan Manuel Triguero de la Torre.

- Qué, ¿de pesca?- oigo una voz junto a mí.
Veo a un viejo conocido. Le saludo asintiendo, y espero.
- Qué ¿Y cómo se ha dado?- vuelve a preguntar.

Ya estamos. -Bien- le respondo, temiendo que sigan las preguntas.
- ¿Y has pescado mucho?- insiste.

Ahora empieza lo peor, no termino de acostumbrarme, ¿cómo hago para que entienda que la pesca...? date prisa que espera la respuesta -6 ó 7- intento responder con soltura esbozando una sonrisa.

- Bueno pues, nada, me alegro, ya nos veremos.

-Hasta pronto- le respondo con una sensación extraña. Seguro que se va pensando "que tío más raro, pues no que parece que tiene un secreto, pero que aburrido tiene que ser eso de estar esperando a que piquen".

Pero, ¿cómo le explico para que me entienda, que pescar no es sólo esperar y coger peces, que es mucho más que eso ?

Hoy he vuelto a ver despertarse el campo, despacio, sin prisa, siguiendo al sol, no con el zumbido del despertador como nosotros y pensando "ya voy tarde, que sueño tengo...", sino tranquilamente, con un desperezar suave. Las sensaciones, los contraste, la mezcla de lo real con lo irreal...

Ya en el río, envuelto en mis pensamientos y acompañado con el susurro del agua veo de pronto una sombra fugaz ¡Atención, ahí esta! ¿qué esta haciendo, estará comiendo?, es hora de almorzar, pero ¿qué come?.

Pego la nariz a la película del agua buscando los insectos que bajan por la corriente, los veo emergiendo del agua, algunos saliendo de su envoltura y secando las alas al sol mientras derivan corriente abajo, ¿qué son? me pregunto. ¿ Qué será lo que esta comiendo ?...¿ Cómo estar seguro frente a ellas ?, la seguridad es imposible. ¿Quién dijo "Trucha, femenino, voluble"? : Un hombre sabio. Siempre imprevisibles. He ahí el encanto.

Elijo una buena imitación, de esas que hice en invierno, cuando el mal tiempo no permitía salir de pesca, cuando pescaba en la mesa del despacho montando una ephemera o un quironómido pensando en el verano o conjuntando los colores para una mosca de mayo.

La lanzo con precisión, la poso con delicadeza y... Nada, sigue río abajo. Ya estamos, que caprichosas son. Si fuera un Black-bass o un Barbo, que ataca de frente como un toro, sin contemplaciones, claro eso es otra cosa.

Quizá no he mirado bien, eso será. Husmeo el ambiente: hora del día, altura del sol, humedad, limpieza del aire, quien vuela, ¿cantan los pájaros?. Comienzo a ver algunas ephemeras que no han podido salir de su camisa derivando corriente abajo con las alas empapadas, luchando, muriendo. Alguna subida apenas perceptible, Despegues rápidos de tricópteros y alguna trucha que les intenta dar caza sin mucho interés. ¿Que estará pasando? Me decido por las mejores imitaciones de ahogadas, hechas con las plumas de los gallos de León por sus criadores ¡Ahora se van a enterar!.

Mientras repaso lo vivido desde la última salida al campo voy subiendo el río con cuidado, procurando no anunciar mi presencia, buscando. De pronto, un reflejo en las sombras del fondo, parece grande, vamos allá.

Busco una buena postura, derivo la ahogada con fe y con la maestría que da la práctica correcta y... Zas ¡Aquí está!, puño arriba, la línea tensa y como siguiendo sus deseos la voy llevando a mi terreno, suave pero firme, sin que sé de cuenta. Lucha con valor y coraje pero, después de un buen rato, comienza a cansarse. La lucha esta terminando, asoma el lomo ¡Qué grande!, se entrega y la cojo con suavidad. ¡Que bonita, que gran momento!, la desanzuelo con cuidado y mientras la mantengo de cara a la corriente voy abriendo la mano muy lentamente.

Sigue conmigo hasta que se da cuenta que vuelve a estar libre, un reflejo y ya se ha ido ¡Adiós, ya nos volveremos a ver! le grito en un susurro al agua.

Como explicar que la pesca es... La próxima vez que me pregunten contestaré con aplomo: SEIS.

Juan M. Triguero

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