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| Capturar y Soltar (Catch&Release) | |
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Por H. Yamasaki Catch and Release, como se conoce en inglés a esta forma de practicar la pesca ha vendido desde hace algunos años, convirtíendose en una práctica cada vez más popular, teniendo como objetivo principal, minimizar la pérdida de organismos que en algunos lugares se ha convertido en un grave problema, no solo por los pescadores, sino también por el resultado de la contaminación, la deforestación y otros males causados por nuestra "civilización". Sin embargo, para practicar esta forma de pesca, es muy importante que se realize en forma correcta, de tal forma que realmente sea efectiva. Desde un punto de vista real, objetivo, se debe aceptar el hecho de que al captura a un pez con un anzuelo, se le producirá un daño de mayor o menor gravedad ya sea en el interior o en el exterior de su cuerpo y además, pese a las opiniones de que los peces no sienten el dolor de la misma forma que otros organismos "superiores", se le produce un trauma y un elevado estrés. La gravedad de la herida o heridas que un pez sufrirá, dependerá de varios factores:
A continuación, se explicará brevemente la influencia de cada uno de estos factores y, finalmente, se expondrán algunas recomendaciones para una práctica positiva de la captura y liberación. La profundidad del enganchamiento. Todos los pescadores saben que el anzuelo se atora a cierta profundidad sobre el tracto digestivo de la presa: entre más profundo sea el lugar del enganche, más difícil será la extracción del anzuelo y mayores serán los daños debido a que órganos más vitales pueden verse afectados. La técnica empleada también influye en la profundidad del enganche. Así, la pesca con señuelos que se arrastran o mueven, como la mosca, curricanes y otros, casi siempre producirán enganches cercanos a los labios del pez, mientras que las técnicas más pasivas como la pesca a fondo con carnadas, producirán, por regla general, enganches profundos. Los pescadores que utilizan varias técnicas, segúramente han notado este hecho y quizá se han preguntado porqué. Una posible respuesta, es que cuando el señuelo está en movimiento, el pez, después de succionar el cebo, cierra las mandíbulas inmediatamente después de que siente que su presa está dentro de su boca y por el mismo movimiento del anzuelo, éste se engancha en la boca o muy cerca de ella. También podemos hacer notar, que las técnicas activas, emplean señuelos en que el anzuelo o su punta, están desnudos, permitiendo una rápida penetración. Por otro lado, cuando el cebo está casi estático, el pez cierra la boca e inicia la deglución y la retirada, el anzuelo ha empezado el viaje hacia el estómago antes de que pueda engancharse, aunando esto, al hecho de que en las técnicas de pesca estática, el anzuelo se cubre total o parcialmente con el cebo, cuya consistencia evita la rápida exposición de la punta. La influencia del anzuelo. El tamaño del anzuelo, su forma y el perfil de la barba, influyen también en la gravedad del daño causado al pez capturado, toda vez que un anzuelo muy grande, producirá una severa herida en un pez pequeño, a menos de que el anzuelo atraviece una zona no vital, como un cachete o el labio inferior. Si la barba está demasiado abierta, en el momento de extraer el anzuelo, ésta producirá desgarramientos, que a la postre podán infectarse o desangrar al pez (sin contar que serán agredidos por otros peces que notarán su herida). Los anzuelos dobles son muy difíciles de extraer sin causar heridas. En muchos peces, en particular la trucha, el corazón está muy cerca de la garganta, por lo que es común que un anzuelo lo atraviese, produciéndose un profundo sangrado. El tiempo de pelea. Muchos pescadores, no sacan del agua a los peces sino hasta que están totalmente extenuados y en ocasiones hasta que realmente han muerto. Es sabido que el estrés sufrido durante la pelea, resulta en la generación de grandes cantidades de ácido láctico, substancia que "envenena" los músculos y la sangre, provocando infartos, casi siempre fatales en los peces, que morirán más temprano que tarde. La forma de retirar al pez del agua. Por lo común, se utiliza una red para sacar al pez, pero la inadecuada técnica para utilizarla, además de la textura de la red en sí misma, producen laceraciones y heridas en la piel del pez. Por otro lado, el empleo de ganchos, "ahoca perros", arpones y otros artefactos, causán injurias que por obvias no vamos a describir aquí. Luego, es muy común que los niños saquen a los peces en vilo y/o que los arrastren sobre la orilla, causando al menos desgarraduras en la parte enganchada y que en ocasiones sangrarán durante un buen rato. (No mencionaremos el riesgo de romper la caña o el sedal, que en el caso que nos atañe por el momento, no tienen ninguna importancia). El tiempo fuera del agua. Huelga decir que mantener un pez fuera del agua durante un prolongado período de tiempo, puede incluso producir su muerte. Como es sabido, la falta de oxígeno causa (en cualquier criatura que utilice este gas para vivir), daños cerebrales de mayor o menor cuantía, que pueden derivar en la incapacidad de sobrevivir. Extracción del anzuelo. Para extraer un anzuelo utilizamos diferentes herramientas, siendo cada una de ellas una, un excelente medio de producir heridas, sobre todo cuando se utilizan con brusquedad. Además de esto, utilizamos un trapo para sostener al pez durante la operación, eliminando parte de la película lubricante que los protege. Y finalmente, los mantenemos insertando una lazo o una cadena entre su boca y una agalla o, si bien les va, los mantenemos en una jaula dentro del agua. La temperatura del agua. Conforme la temperatura del agua sube, el nivel de concentración de oxigeno disuelto disminuye. Los peces en estas condiciones, al ser capturados, prácticamente se asfixian durante la pelea y, aunado el estres causado, el pez morirá muy pronto, independientemente de que se le libere correctamente. Recomendaciones.
Para conservar las especies acuáticas y poder seguir practicando la pesca, actividad que tanto nos apasiona, lo mejor es ayudar a conservar los cotos y zonas de pesca, observando una conducta positiva y respetuosa con la naturaleza. H. Yamasaki |
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